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03/07/2003
17:21:30 Barcelona,
3 de julio de 2003. La mayoría de los infectados por hepatitis B y C
desconoce que lo están, según han revelado los expertos reunidos en el
VII Simposio Internacional sobre Hepatitis Virales, que se ha celebrado
en Barcelona. De los 200.000 infectados de hepatitis B que se calcula
que existen en España, tan sólo hay declarados 800 casos. De la
hepatitis C no se dispone de porcentajes de diagnóstico, pero sí se
sabe que de los 800.000 portadores del virus que se estima que hay en
nuestro país, la mayoría está sin diagnosticar. De hecho, tan sólo
se detectan mil nuevos casos al año. La
mayor parte de los diagnósticos en hepatitis B y C, las más
prevalentes en los países industrializados, se produce por casualidad,
en controles rutinarios de empresa, o en reconocimientos médicos por
otra causa, según el doctor Rafael Esteban Mur, catedrático de
Medicina Interna en la Universidad de Barcelona y director de Medicina
Interna y de Unidad de Hígado del Hospital Universitario Vall
d’Hebron. En
ambas hepatitis el diagnóstico precoz es clave para mejorar las tasas
de curación y evitar el daño hepático, que puede derivar en cirrosis
y trasplante hepático. En el caso de la hepatitis B, un simple análisis
serológico bastaría para determinar si hay infección y, poder,
entonces disminuir los casos de contagio de la enfermedad. Como señala
el doctor Sánchez Tapias, “es importante buscar la existencia del
virus en personas en las que se detecta alguna alteración de las
pruebas hepáticas en controles rutinarios, en personas que tienen
conductas de riesgo como los homosexuales masculinos, en las personas
promiscuas sexualmente, en los usuarios de drogas por vía intravenosa o
en los contactos de familiares próximos de infectados por el virus”. El
tratamiento de la hepatitis B crónica está basado en la administración
de dos tipos de medicamentos distintos: inmunomoduladores (como el
interferón) y antivirales. Los primeros mejoran la enfermedad hepática
al actuar sobre el paciente reduciendo la capacidad de las células del
hígado para mantener la replicación del virus, y al estimular la
respuesta inmune específica. Por su parte, los antivirales actúan
directamente frente al virus interfiriendo en su replicación. Lesión
hepática Los
agentes identificados hasta ahora como responsables de las hepatitis
virales son los virus A, B, C, D, E, G y TT, de los que, únicamente los
virus B, C y D son capaces de provocar daño hepático crónico. En la
hepatitis C, uno de los problemas más preocupantes de las infección vírica
del hígado es que no causa síntomas. El 80-85 por ciento acaba
desarrollando una hepatitis crónica (más de 6 meses) y sólo un 15-20
por ciento de los infectados se recupera espontáneamente. Del total de
pacientes que ha cronificado, más del 20 % evoluciona hacia una
cirrosis. Casi la mitad de las cirrosis hepáticas (el 46 por ciento)
está provocado por la hepatitis crónica, según el doctor Esteban Mur.
Los pacientes con cirrosis tienen más posibilidades de desarrollar un carcinoma hepatocelular o una insuficiencia hepática, necesitando un trasplante de hígado para sobrevivir. Así, la hepatitis C constituye la primera causa de trasplante de hígado. |