La credibilidad de los dentistas
The credibility of dentists (artículo original en inglés formato Acrobat) Revista JADA
Gordon J.Christensen, D.D.S., M.S.D., Ph.D.
Artículo traducido al castellano para su correcto visionado en web por el
Dr.Elias CasalsLa organización Gallup realiza anualmente una encuesta de opinión pública sobre la ética y la honestidad de las profesiones en los Estados Unidos. Los dentistas deberían estar atentos a esta encuesta ya que nuestra profesión se encuentra habitualmente entre sus diez primeros puestos.
En el año 2000, los vendedores de coches fueron los profesionales votados como menos éticos en esta encuesta al ser calificados como éticos por solo un 7% de los encuestados; los vendedores de seguros y los profesionales del marketing alcanzaron el 10%; los periodistas un
16% mientras que los lideres sindicales, los vendedores de inmuebles y los jueces empataban con un 17%. Una vez más, los dentistas se encontraban en la lista entre los diez primeros que quedaron de la siguiente manera (empezando por el puesto 10):
10. Agentes policiales, 55%
9. Ingenieros, 56%
8. Dentistas, 58%
7. Profesores universitarios, 59%
6. Religiosos, 60%
5. Profesores de secundaria, 62%
4. Médicos, 63%
3. Veterinarios, 66%
2. Farmacéuticos, 67%
1. Enfermeros, 79%.
Por cierto, mientras los dentistas se sitúan en el octavo puesto, recuerdo de encuestas realizadas durante los años de mi larga carrera en odontología que los dentistas solían estar en el primer puesto o cerca de él. Creo que se ha producido un cambio en la percepción de
nuestra profesión y creo que puedo identificar las razones potenciales de dicho cambio, las cuales discutiré en este artículo.
Yo lucho por creer que la profesión debe examinar las razones por las cuales la percepción pública de la ética en odontología se ha visto alterada, y que debe además establecer métodos transformar nuestra imagen hacia una visión más positiva.
Influencias potencialmente negativas en la percepción
pública de los dentistas
Tener una orientación comercial autopromocionadora
En mi opinión, la llegada de la publicidad a la odontología puede tener una importante influencia de tipo negativo sobre la opinión pública de los dentistas. Hoy en día, los profesionales se publicitan en cualquier lugar, desde las páginas amarillas a las revistas de viajes o en la televisión. ¿Cómo pueden los pacientes diferenciar entre el dentista
con el anuncio más grande y el que no se publicita en ningún sitio pero que realiza unos servicios de alta calidad a un coste moderado para los pacientes?
¿Cuantos artículos ha visto en los últimos meses que promocionan los ingresos que puede llegar a generar un dentista? En el pasado, se ponía énfasis en la calidad de la odontología que los dentistas podían ofrecer, en la efectividad del ejercicio en función del tiempo necesario,
en los tratamientos de larga duración, en las buenas relaciones con el paciente y en la provisión de los mejores servicios dentales posibles.
Sin embargo, hoy en día parece que muchos autores no dudan explicar a los cuatro vientos la cantidad de dinero que generan sus consultas. No deben percatarse que algunos pacientes también tienen acceso a las revistas en que escriben. ¿Como puede sentirse el típico paciente que ingresa 40 o 50 mil dólares al año cuando escucha o lee que algunos dentistas ganan uno o dos millones de dólares en consultas que se nutren de las enfermedades del público? Los ingresos brutos de un dentista son erróneamente interpretados por el público en general ya que los pacientes no saben que los costes promedio de una consulta dental en los Estados Unidos oscilan entre.el 65 y el 70% de los ingresos brutos. Los ingresos no deberían ser la
medida de éxito de una clínica dental.
Opino que las consultas dentales deben ser organizadas y eficientes, y que deben orientarse hacia los servicios de mayor calidad. Si los profesionales consiguen estos objetivos, sus ingresos netos permitirán a los dentistas y sus familias llevar una vida cómoda.
El servicio de calidad a los pacientes debe ser nuestro objetivo. Nuestra profesión existe para dar servicio al público y no a nosotros mismos. En mi opinión, la autopromoción ante el público, buena parte del cual no tiene criterio para juzgar la validez de la promoción, se presta al error en detrimento de nuestra profesionalidad.
Planificar y realizar demasiados tratamientos
Anteriormente, yo había descrito mi actitud y creencias sobre la división de los tratamientos entre obligatorios y optativos. Es rutinario encontrar en mi consulta de prostodoncia pacientes que me visitan para recibir una segunda opinión, solo para saber que otro dentista le ha planificado un tratamiento con muchos procedimientos optativos –yque el paciente desconoce que son optativos-. Cuando se le explica al paciente que algunos de esos tratamientos son optativos y no obligatorios, el paciente expresa su alarma sobre la ética del dentista que le había visitado anteriormente.
Recientemente, durante una primera visita, una paciente no me informó que había sido visitada en otra consulta ni que no le gustaba el plan de tratamiento que había recibido. El plan de tratamiento consistía en un blanqueamiento dental más algunas pequeñas
obturaciones. El dentista anterior le había presentado un plan de tratamiento que incluía la colocación de puentes y carillas en todas las piezas. Si el dentista hubiera informado a la paciente que la mayor parte de su plan de tratamiento era optativo, ella hubiera podido tomar una decisión lógica sobre la realización de todo el tratamiento restaurador. Pero, no lo hizo y como resultado la paciente no se sentía segura para permitir que aquel dentista le realizara esa gran rehabilitación sin una correcta explicación.
Este tipo de situaciones no promueven la imagen de nuestra profesión.
Cobrar honorarios altos sin justificación
Algunos dictantes de cursos de formación continuada motivan a los dentistas para que aumenten sus honorarios con el objetivo de eliminar aquellos pacientes que no tienen medios económicos para permitirse su tratamiento. En mi opinión, es nuestra responsabilidad profesional ofrecer servicios de salud dental a un nivel de eficiencia que nos permita tratar a la mayoría de pacientes que solicitan nuestros servicios, incluyendo aquellos pacientes con dificultades para el pago.
Si todos nosotros solo tratamos a aquellos que pueden pagar unos honorarios altos, no cumpliremos nuestra responsabilidad como miembros de una profesión.
Los dentistas con un gran ego que cobran unos honorarios altos pero que realizan tratamientos mediocres no ayudan a mejorar la imagen de nuestra profesión. ¡Los pacientes deben ser más importantes! Haymucho dinero para satisfacer las necesidades de los dentistas escrupulosos.
Proveer un servicio solo cuando es necesario
En la salud oral existen necesidades de tratamiento que son inevitables. A nadie le gusta tratar a pacientes en horas poco cómodas del día o de la noche, o durante el fin de semana o las vacaciones. Sin embargo, muchas veces es inevitable. Tengo dentistas conocidos que nunca aceptarán trabajar en esas horas incómodas. Muchos de estos dentistas tienen números de teléfono particulares que no aparecen en la guía y son, por tanto, relativamente inaccesibles. ¿Es esta una actitud profesional orientada al servicio? ¿Es este comportamiento merecedor de nuestro status profesional? Nosotros debemos facilitar una respuesta ante las necesidades urgentes de nuestros pacientes,ya sea por nuestra parte o a través de otros profesionales.
Rechazar la responsabilidad cuando nuestro tratamiento falla
prematuramente
Si compras un coche y el motor falla al cabo de unos meses o incluso al cabo de pocos años, ¿debe el vendedor reparar el problema sincoste alguno? Yo creo que posiblemente su respuesta será que sí.
¿Es esto lo que ocurre en su clínica dental? He escuchado a pacientes frustrados describir como su tratamiento dental ha fallado prematuramente y como el dentista les ha cobrado de
nuevos por el nuevo tratamiento. La reputación de la profesión se ve deslustrada por tal tipo de acciones. Nuestros honorarios deben ser suficientes para poder repetir un porcentaje razonable de fallos prematuros sin coste para el paciente. Muchos pacientes a los cuales
he sustituido un tratamiento restaurador que ha fallado tras un número razonable de años (hasta unos cinco años) me han remitido amigos y vecinos por mi buena voluntad con los tratamientos que habían fallado. Normalmente, después de cinco años, la mayoría de pacientes aceptarán la responsabilidad de pagar ellos mismos por el trabajo de sustitución.
Conclusión
La reputación de nuestra profesión se encuentra en riesgo de verse disminuida por una serie de acontecimientos negativos. Estos acontecimientos son claramente identificables y yo he descrito muchos de ellos en este artículo.
En mi opinión, ha llegado el momento de colocar al paciente en primer lugar y disminuir la autopromoción y la orientación financiera de muchos de nuestros colegas.
1.Carlson DK. Nurses remain at top of honesty and ethics poll (poll
analyses). Gallup Organization Web site. Available at:
"www.gallup.com/poll/releases/pr001127.asp". Accessed June 22, 2001.
2.Christensen GJ. Elective vs. mandatory care. JADA 2000;131:1496-8.