BLANQUEAMIENTO DENTAL: ¿ES UN TRATAMIENTO SEGURO?
La
presencia de discoloraciones dentarias plantea la necesidad de una respuesta
terapéutica por parte del/de la profesional de la Odontología/Estomatología
adecuada, destinada a resolver el problema estético planteado. Estas
discoloraciones pueden afectar a la placa dental o bien a los tejidos
mineralizados del diente; en este último caso, puede verse afectado un solo
tejido, la dentina o el esmalte, o ambos, siendo el primero de los grupos etiológicos
el que plantea con más frecuencia la patología (por ejemplo: necrosis,
hemorragia o calcificación pulpar o discoloraciones postendodóncicas); en el
segundo grupo podríamos citar como aspecto etiológico más representativo al
conjunto de los defectos de desarrollo del esmalte; y, por último las
discoloraciones más conocidas entre las que afectan al esmalte y a la dentina
son las que se producen como consecuencia de la administración de
tetraciclinas.
Los tratamientos blanqueadores son los procedimientos clínicos más
conservadores en el ámbito de la terapéutica de las discoloraciones dentales.
Utilizan unos agentes activos de actividad oxidante, erosiva, abrasiva o mixta.
Las diferentes técnicas de blanqueamiento dental pueden dividirse en dos
grandes grupos: las que actúan sobre dientes vitales y las que lo hacen sobre
dientes que han sido tratados endodóncicamente; a su vez, cada uno de estos
grupos ofrece diferentes procedimientos. Cada una de las técnicas ofrece sus
peculiaridades, pero el uso de sus agentes activos, generalmente oxidantes y
algunos con altas concentraciones, hace que los blanqueamientos dentales puedan
presentar efectos no deseados. Su aparición o no dependerán de las medidas de
protección tisular que se establezcan en cada caso.
Los blanqueamientos en dientes vitales realizados en la consulta con productos
de alta concentración requieren un riguroso aislamiento del campo operatorio
con medidas auxiliares de protección de la encía y de la mucosa bucal; por su
parte, los tratamientos blanqueadores domiciliarios, aunque más inofensivos,
también necesitan de un cierto control: en el manejo de las férulas y en la
dosificación del agente blanqueador. Los blanqueamientos realizados sobre
dientes endodonciados obligan a la colocación de una barrera intracavitaria
eficaz que cierre los túbulos dentinarios cervicales que puedan contactar con
el periodonto; esta barrera impedirá la aparición de resorciones radiculares
postblanqueamiento.
La correcta indicación de un tratamiento blanqueador, la selección de la técnica
más adecuada y el establecimiento de las pertinentes medidas de protección en
cada caso contribuyen de manera decisiva a que el blanqueamiento dental sea una
alternativa terapéutica estética útil en la que se minimizen al máximo los
efectos no deseados.
Dr.
Leopoldo Forner Navarro